Querida iglesia y amigos que caminan con nosotros, esperamos que al recibir estas líneas se encuentren bien.

Han pasado algunos meses desde nuestro último reporte y queríamos volver a compartir con ustedes un poco de lo que hemos estado viviendo en Madrid y de las cosas que Dios, en su gracia, nos ha permitido comenzar y experimentar durante este tiempo.

Una de las alegrías más grandes de estos meses ha sido ver cómo el Señor abrió una nueva puerta para compartir su Palabra. Un matrimonio nos invitó a su casa para comenzar a estudiar la Biblia juntos, y poco a poco este espacio fue creciendo hasta convertirse en un grupo de 16 personas que nos estamos reuniendo alrededor de la Palabra de Dios. Como matrimonio, hemos tenido el privilegio de acompañar y discipular de manera particular a este matrimonio, mientras juntos caminamos con todos los que se han ido sumando.

Cada encuentro es una oportunidad para leer la Escritura, detenernos a meditar en lo que Dios está diciendo, orar unos por otros y preguntarnos cómo llevar a la práctica aquello que hemos aprendido. Estamos procurando que no sea solamente un espacio para adquirir conocimiento bíblico, sino un tiempo en el que podamos aprender a obedecer al Señor y permitir que su Palabra transforme nuestra manera de vivir. Nos anima mucho ver cómo Dios va generando conversaciones, preguntas y decisiones concretas a medida que caminamos juntos.

Para nosotros, esta experiencia está siendo una expresión muy hermosa de lo que significa hacer discípulos. No sabemos todavía todo lo que el Señor hará con este grupo, pero oramos para que cada persona pueda crecer en su relación con Cristo y que, a su debido tiempo, también pueda ayudar a otros a conocerle, seguirle y obedecerle.

Durante estos meses también tuvimos la alegría de viajar a México para visitar a nuestra familia. Fue un tiempo muy especial para nosotros, especialmente por poder reencontrarnos con personas que amamos y compartir juntos después de un tiempo de distancia. Aprovechamos también la oportunidad para servir a la iglesia local, compartiendo con los adolescentes, los jóvenes y con la congregación en general. Pudimos tener tiempos de enseñanza, conversación, oración y comunión, y fue una alegría volver a poner nuestros dones al servicio de una iglesia que ha sido tan significativa en nuestras vidas.

Estos días en México también nos recordaron que la obra de Dios no está limitada por las distancias. Aunque hoy nuestra vida y nuestro ministerio están en Madrid, seguimos teniendo la oportunidad de servir y animar a hermanos en otros lugares, y damos gracias al Señor por permitirnos ser parte de lo que Él está haciendo en diferentes contextos.

Y, finalmente, queremos compartir con ustedes una noticia que ha llenado nuestra casa de una alegría muy especial: ¡estamos esperando un bebé! Recibimos esta noticia con muchísima gratitud y también con reverencia, conscientes de que estamos entrando en una etapa completamente nueva. Para nosotros, este pequeño regalo nos lleva nuevamente a reconocer que nuestra vida está en las manos de Dios y que también queremos recibir esta nueva responsabilidad como parte de nuestro caminar con Él.

Estamos aprendiendo que el llamado de Dios no se limita a lo que hacemos fuera de casa. Ahora comenzamos también a prepararnos para formar una familia, y nuestro deseo es que nuestro hogar sea un lugar donde Cristo sea conocido, amado y obedecido. Oramos para que Dios nos dé sabiduría como matrimonio y nos enseñe a vivir esta nueva etapa con la misma dependencia y confianza con la que hemos querido caminar hasta ahora.

En medio de todo lo que estamos viviendo, seguimos teniendo presente que nuestro deseo no es simplemente hacer muchas cosas, sino ser fieles a aquello que Dios pone delante de nosotros. Queremos continuar anunciando el evangelio, haciendo discípulos, sirviendo a la iglesia y aprendiendo a reconocer la dirección del Señor en cada nueva etapa.

Les agradeceríamos su acompañamiento en oración por:

· El grupo de 16 personas que se está reuniendo:
  Que la Palabra produzca fruto y nos lleve a una obediencia cada vez más profunda.
· El matrimonio al que estamos discipulando:
  Que crezcan en conocimiento, fe y obediencia a Cristo.
· Que Dios nos dé sabiduría para acompañar y discipular:
  A cada persona que Él vaya poniendo en nuestro camino.
· Nuestro matrimonio y esta nueva etapa como familia:
  Para que crezcamos en unidad, amor y dependencia del Señor.
· Nuestro bebé:
  Su salud y desarrollo, y por sabiduría para prepararnos para recibirlo.
· Las iglesias de Madrid y México:
  Que el Señor continúe fortaleciendo a sus hijos y levantando nuevos discípulos.
· España:
  Que muchas personas respondan al evangelio con fe y arrepentimiento.

Les enviamos un abrazo grande y lleno de cariño.

Gracias por seguir caminando con nosotros, por orar, animarnos y sostenernos en este llamado. Nos alegra mucho poder compartir con ustedes no solo lo que hacemos, sino también lo que Dios está formando en nosotros mientras seguimos aprendiendo a confiar en Él.

Con amor,
Javier y Hefzi

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